Tema 7. La Dictadura de Miguel Primo de Rivera.

 

Texto 26

Manifiesto del Golpe.

             Al país y al Ejército, españoles:

            Ha llegado para nosotros el momento más temido que esperado (porque hubiéramos querido vivir siempre en la legalidad y que ella rigiera sin interrupción la vida española) de recoger las ansias, de atender el clamoroso requerimiento de cuantos amando a la Patria no ven para ella otra salvación que libertarla de los profesionales de la política, de los hombres que por una u otra razón nos ofrecen el cuadro de desdichas e inmoralidades que empezaron en el año 98 y amenazan a España con un próximo fin trágico y deshonroso. La tupida red de la política de concupiscencias ha cogido en sus mallas, secuestrándola, hasta la voluntad real (...)

            No venimos llorar lástimas y vergüenzas, sino a ponerlas pronto y radical remedio, , para lo que requerimos el concurso de todos los buenos ciudadanos. Por ello y en virtud de la confianza y mandato que en mí han depositado, se constituirá en Madrid un directorio  inspector militar con carácter provisional encargado de mantener el orden público y asegurar el funcionamiento normal de los ministerios y organismos oficiales, requiriendo al país para que en breve plazo nos ofrezca hombres rectos, sabios, laboriosos y probos que puedan constituir ministerio a nuestro amparo, pero en plena dignidad y facultad, para ofrecerlos al Rey por si se digna aceptarlos (...)

            Y ahora nuevamente ¡Viva España y viva el Rey!, y recibid todos el cordial saludo de un viejo soldado que os pide disciplina y unión fraternal en nombre de los días que compartió con vosotros la vida militar en paz y en guerra y que pide al pueblo español confianza y orden, en nombre de los desvelos a su prosperidad dedicados, especialmente de éste en que lo ofrece y lo aventura todo por servirle.

  Miguel Primo de Rivera, Capitán General de la Cuarta Región. (Barcelona, 13 de Septiembre de 1923).

 

Texto 27

Desembarco de Alhucemas (1925).

“Para el desembarco en la playa de la Cebadilla, al oeste de la bahía de Alhucemas, que comenzó el 10 de septiembre, Primo de Rivera contaba con 16.300 hombres, 104 barcos y 88 aviones, frente a un máximo de cinco mil rifeños. Pero éstos lucharon con excepcional valor y hasta el 2 de octubre no llegaron los españoles a Ajdir, a diez kilómetros de la playa de la Cebadilla.”

 “Allí se detuvieron por el invierno. Los franceses, también cautelosos, avanzaron por el sur y se unieron a las tropas españolas.”

 “El invierno de 1926 fue verdaderamente horrible. En el Rif no había víveres y el hambre debilitó a los rifeños. Sin embargo, el poder de Abd el-Krim no mermó: mantuvo su liderazgo político y su capacidad de garantizar el orden social y reprimir los desórdenes.”

 “El 26 de mayo, Abd el-Krim se rindió a los franceses y la guerra se dio por terminada, aparte de acciones aisladas contra algunos intransigentes que continuaron hasta 1927.”

 PENELL, C. R. Éxito y fracaso de Abd el-Krim, en Historia 16, nº 126 (1986), pág. 36.

 

Texto 28

Manuel Azaña opina sobre la dictadura.

 

No diremos, como algunos improvisados defensores de la dictadura, que: toda España está con el Directorio; pero es innegable que una parte del país le apoya, y otra mucho mayor espera de él, pasivamente grandes cosas: nada menos que la felicidad de la nación (...).

La razón es que el país no podía más, y siendo incapaz de moverse por sí mismo, espera que los militares realicen el prodigio de la salvación nacional. La expulsión del personal gobernante y de los partidos ha parecido muy bien. Gobernaban por la corrupción y la camaradería, ninguna ley se aplicaba; ninguna institución funcionaba a derechas; se encumbraban las clientelas familiares; el país estaba presidido por la impotencia y la imbecilidad. Bien barridos están se dice la gente (...).

Ninguno ha protestado, no han hecho el menor esfuerzo por defender las instituciones democráticas. Esto, y algunas medidas del Directorio, como la campaña contra los funcionarios y la aplicación rigurosa de algunas ordenanzas de abastos, le han granjeado muchas simpatías.

Téngase en cuenta que la cultura política y el pensamiento político son en España muy bajos y rudimentarios. Las apetencias reformadoras  de mucha gente no exceden de los modestos límites de la política municipal. Con tal de que el tendero no defraude en el peso o que los funcionarios vayan a la oficina, el hombre del café está contento y no le importa lo demás.

 

Tomado del libro Francisco Franco. Un siglo de España. Tomo I. Pág. 208, de Ricardo de la Cierva, publicado en Editorial Nacional, Madrid, 1973.

 Texto 29

Sobre la Asamblea Nacional de la Dictadura.

Será el propio Dictador el que ponga en manos de la Asamblea Nacional  la obligación o tarea de efectuar la nueva legislación del país, y de actuar como colaboradora del gobierno en la gestación del “Estado Nuevo”. El papel de la Asamblea, como idea, sería legitimar y perpetuar su rebelión contra la Constitución Canovista, y por ello fue concebida como un paso, sin riesgo alguno, hacia la normalidad constitucional, que reflejara e intensificara la base “Popular” del Régimen (...). La Unión Patriótica había de ser la “columna vertebral de esta empresa, que constituiría además el principal bloque parlamentario de esta Asamblea de 400 miembros en representación orgánica de municipios, diputaciones, funcionarios, intereses económicos, mujeres, Iglesia, Ejército, (...). Era, por tanto, un parlamentarismo corporativo, una democracia orgánica y controlada...

 SÁNCHEZ JIMÉNEZ, J. La España contemporánea, Madrid, Istmo, 1991. Vol. II, Pág. 458.

 

Desembarco de Alhucemas. Septiembre de 1925.

  

Gráficos por sectores productivos de 1920 y 1930.