NO HAY REDES PARA EL MISTERIO
EL
PRESENTE ES OBSESIÓN
¿Qué
señal o camino
dejaré
tras de mí
que
haga posible la fotografía
de la
arena huidiza del presente?
Porque el
presente es algo
más que
una sensación
que se
agota en sí misma, si logramos
configurar
su rostro y proyectarlo
con
palabras exactas que dibujen
el
color de su espíritu.
¿Qué
hoguera hará posible esta obsesión
de
atrapar al presente,
si
pasado y futuro se disputan su reino
hasta
dejarlo envuelto entre nubosidades
que
siempre nos abocan a la nada?
¿Podrá
certificarnos el poema
algunos
rasgos nítidos, capaces
de
borrar en nosotros que el presente
se
circunscribe a ser sólo obsesión?
REALIDAD
DEL PRESENTE
Apareció
de pronto
y se
instaló en mi voz,
en
todos mis registros,
con el
poder omnímodo de un dios
para
poder tener el marco
y la
peana adecuados,
el
altavoz también
para
que el mundo escuche su mensaje.
Quería
proclamar en idioma compuesto
con el
abecedario
de sus
ocho fonemas musicales,
su
verdad transparente.
Mas
descubrió en seguida
la
férrea realidad
con que
el misterio envuelve.
Y
comprobó que es forma que se palma,
escociendo
en el alma,
haciéndose
tangible como chispa
en
medio de esta noche oscura y plena.
Esa
visión del tiempo, que es presente,
es sólo
el resultado
del
choque de dos piedras bautizadas
con
nombres de pasado y de futuro
que con
su razonamiento dan luz
la
chispa del presente.
EL
MISTERIO ES ISLA IMPENETRABLE
Alzado
por la voz de la utopía
y una
fuerza que viene de alcanzar lo inefable
quiero
desde este palco vislumbrar
y
alcanzar la raíz
que tan
celosamente guarda
la
palabra misterio.
Me llego
hasta su puerta con la lanza
e
intento derribar esa muralla
que
impide descubrir
esa
belleza cumbre que esconde
y
acicata el deseo
con
sólo pronunciar
su
nombre mágico.
Y
excitado mi afán de poseerlo,
reto a
mi inteligencia
para
que aguce su poder
y
penetre su daga
en cada
vericueto que se esconde
en la
secuencia fónica que integra
milímetro
a milímetro
su
esencia impalpable,
envuelta
en esa nube
que la
convierte en isla impenetrable.
EL
VOCABLO MISTERIO
Hubo
siglos completos
en que
el misterio fue brújula
del
ritmo de la pluma
y su
literatura
estuvo
presidida
por
fantasmas y voces que obligaban
a dejar
que a los ojos los cubriese
la
inquietud y el deseo
de
lanzar el anzuelo con garfios
en la
geografía que sustenta
y se aferra
a este vocablo:
Y
escudriñaron todos sus rincones
y
poblaron su estatua
con
exóticas joyas y guirnaldas,
con
ganar la batalla
de la
imaginación,
asignándole
un campo tan extenso
que tan
sólo su fuerza
o el
poder de su dardo
podían
poner coto infranqueable.
A pesar
de vestirla
con
túnicas hermosas,
mi
intento de indagar
en
descubrir su esencia
solamente
lograba
que mis
grafías sacasen a la luz
el
vocablo misterio sin zarcillos, ni joyas.
SENSACION
DEL INSTANTE ACABADO
Acabo
de besarte
y un
sentimiento noble me atraviesa
que
tropieza
con
esta sensación amarga y dura
que
deja entre mis manos el pasado.
Todos
los corredores y pasillos
desembocan
irremediablemente
en el
lago sin fondo del instante acabado,
de algo
que tuvo cuerpo de momento
fugaz
que caminaba desde su nacimiento
a su
propia extinción.
Todo
queda en las redes
de esta
niebla imprecisa, no atrapada
por el
cepo del agua que señale sus límites.
Me
siento caminando por un firme de nubes
que
afianzan mi búsqueda
en un
mar sin respuestas
a
cuanto tuvo cuerpo en un momento
y quedó
diluido en el pasado.
EL AMOR
ES TABOR DE LO IMPOSIBLE
Me dije
el
tiempo es el fluir sin zancadillas,
cuando
habita el amor nuestra mirada.
Es como
un río limpio
que apenas
su presencia se hace viva
desaparece
en brazos de la muerte.
Y nunca
volveremos
a
sentirnos inmersos, embrujados
porque
el momento aquel
se
concretó en sí mismo
y fue
toda su historia
aparecer,
ser vivo,
para ser atrapado y engullido par el tren
de la
noche sin retorno.
Esa es
la sensación que en mí han dejado
todos
esos instantes placenteros
que
marcaron mi vida
con
imágenes bellas
doradas
por la luz de la utopía
y
coronadas por el espejismo
de un
posible Tabor
que
nunca alcanzaremos.
DIBUJO
DEL PRESENTE
Quiero
atrapar su voz,
dibujarla
con letras que os entreguen
su cara
verdadera,
la
transcripción de su íntimo latido,
la
sensación segura de un presente
sin la
sombra acuciante de un pasado,
de un
presente en su isla,
inmunizado,
libre de
la amenaza
de
quedar atrapado en el túnel del futuro.
Quiero
dejar constancia del presente,
en su
figura exacta, no sólo en su contorno,
como
fotografía permanente,
que, al
recuerdo, le sirve para encender su imagen
en
todos sus detalles.
Tan
sólo la película que capta
su
dimensión concreta
rubricará
como acta notarial
el
momento preciso en que el latido
habitó
en el presente.
LA
PALABRA MISTERIO
Busco
la clave que nos dé sin mellas
el
oscuro secreto encadenado
en la
perturbadora senda que transita
la
palabra misterio.
Y se
abre a mi razón e inteligencia
un
laberinto que seduce y ata
mi
fantasía ansiosa de quitarle el velo,
de
indagar qué se esconde tras la puerta,
de
recorrer su estancia,
de
medir sus pasillos,
de descubrir
si son seres normales o fantasmas
esas
divinidades que lo pueblan.
Por eso
intento repetidas veces
introducir
la llave que desvele
al
menos una brizna de esa fuerza
que te
hace catedral en la memoria
y
apetecible bien en el deseo.
Vuelvo
a lanzar mis redes
en el
tiempo presente,
en el
mar atrayente de lo religioso,
en la
causa y origen de este mundo
y
cansado las saco
con la
seguridad y la sorpresa
de
conseguir esto tan sólo:
que el
misterio ha logrado agrandar sus fronteras.
TU IMAN
ME LLEVA AL FONDO DEL AMOR
Recorres
palmo a palmo mi cuerpo,
sabiendo
que es un viaje
al que
quieres dar rumbo
dibujándome
un mundo iluminado
por la
luna llena.
Restableces
el oro a plena luz
para
que los demás conozcan
por qué
razón se incendia el corazón,
si tus
labios aplican a los míos
el imán
de tu llama.
Y todos
los pasillos de mi estancia
envueltos
quedan por el giro bello
que me
ha hecho madurar
hasta
ofrecerte hermosa la almendra
de mis
sueños en flor.
Quedan
aquí las fuerzas de los prejuicios rotas
y el
pecado anegado
por la
conquista dulce
de tu
deseo abriéndose a la lluvia
de esta
siembra que me transporta y hunde
en los
secretos de tu abecedario,
que me
llevan a un mar,
cada
vez más profundo,
con más
brumas espesas,
que me
niegan los límites de cuánto me rodea,
elaborando
con sus manos hábiles
la
túnica inconsutil de un cielo
destinado
a ser reino del gozo
elaborado
con la pulpa
que
fructifica y sella
esa
tela de araña
que me
envuelve preguntas y respuestas
porque
está fabricada
con
hilos insondables
que
hunden sus tentáculos
en el
lago sin fondo del amor.
NO
EXISTE LAZARILLO QUE NOS ADENTRE EN EL MISTERIO
Castillo
inexpugnable,
rodeado
de almenas y guerreros,
que
dejan los intentos de escalada
sin alas,
ni deseos,
atravesados
por las flechas-dardos
y
reducidos lo mismo que los sueños
a
convertirse en páramos desiertos.
Me
ofrece su hermetismo
y me
impide atisbar el resplandor
que
ciñe y anticipa
su
círculo y corona.
Vuelve
a llamar con insistencia
a la
imaginación y la seduce
desplegando
la magia de lo ignoto
con el
imán fascinador
de su
mundo vedado e inexpugnable.
Por
último se ofrece
a hacer
de lazarillo del espíritu
y en
ascensor lo sube
hasta
la misma entrada del misterio
donde
su cancerbero
aplica
fríamente sus órdenes.
ME
AMORTAJA EL MISTERIO
No me
derrumban los sucesos trágicos
ni
descubrir que el tiempo y sus cenizas
son la
fotografía del pasado,
volcán
en el recuerdo, sin posible erupción,
porque
toda semilla o germen de esperanza
permanece
enterrada.
No se
abaten mis alas
por la
niebla creada
o el
frío que atenaza
vendándome
las manos y los pies
lo
mismo que a una momia.
No me
hunden los fracasos, ni los interrogantes,
ni un
futuro capaz de imaginar la aurora.
Me
amortaja sin más lo inescrutable
de su
caparazón
y
fibras que entretejen
la
palabra misterio.
SENSACION
FRUSTRANTE
Sí
lograra enmarcar
el
cuadro del misterio,
después
de conocer,
tras
riguroso estudio,
sus
cauces y desiertos,
sus
llanuras y montes,
tal vez
pudiera proclamar
que lo
desconocido
lo ha
hecho palpable el éxtasis
de
saciar con el agua que lo nutre
el
ansia de alumbrar
los
rincones oscuros de lo ignoto,
pero el
desvelamiento
de
tanto interrogante
dejaría,
en mis manos,
la
sensación frustrante
de que
otra noche más profunda
se
inaugura en mi espíritu.
POSTURA
ANTE LA NO RESPUESTA
Ante tu
no respuesta
al
acoso constante y a las preguntas,
que el
misterio rubrica
con
esta pira activa que consume
energías
y espíritu
derritiendo
su cera,
se
yergue en mí la herida
de esta
batalla absurda
de
donde siempre salgo derrotado.
Ante su
compostura
cerrada
y firme,
críptica
cual un pez inasible,
mi
espíritu no acepta
su
cerrazón sin más,
por
albergar tan sólo
la
imposibilidad
de
iluminar mis ojos con su llama.
EL
MISTERIO RUBRICA SU HOLOCAUSTO
Echo
las redes
en el
mar amplio y bello del misterio
y dejo
que el fluir de su corriente
me
rubrique su sombra
etérea,
huidiza,
sin un
lugar concreto a donde dirigirse,
como un
fantasma envuelto
en su disfraz
de niebla
que se
diluye
si la
luz lo ilumina
y lo
convierte en pira
de su
holocausto-difuminación.
REFLEXIÓN
SOBRE LA NADA
El
cuerpo se estremece y el espíritu
se
contagia de miedo
si en
la palabra nada reflexiono. .
Y
en mi mente se eleva
una
columna de humo, sin origen,
que no
sacia mi sed
ni
aquieta mis preguntas.
Es lo
mismo que un tren
sin
estación de origen ni de término,
igual
que una paloma que vuela sin sentido,
ni
misión que cumplir.
Así son
los impulsos que llegan
de la
palabra nada.
Igual
que un viento arrasador
o un
pedrisco eficaz
que
deja las cosechas embarcadas
en la
desgana de aceptar su sino
hundido
para siempre
en el
mar de la muerte.
Jamás
podrá asentarse
en los
cuatro fonemas que la integran
la esperanza
con rostro de semilla.
La nada
es como un vaso
vacío
para el hombre sediento.
Espejismo
que invita
a
acercar nuestro labio
a un
vaso inexistente
que
nuestra sed aumenta.
EL
PASADO ACAPARA SU COINDICIÓN DE SÍMBOLO
Todavía
nos queda la nostalgia
para
indagar en ella,
para esca1ar
las horas,
que
abocaron irremediablemente
en esta
noche larga.
La
esperanza de un día o una promesa
se
diluye en el tiempo
y todo
en el pasado
nos
teje esta cortina
tupida,
sin fisuras,
por
donde sólo aflora la certeza
de que
el pasado es agua
que
dejó de nutrir el cauce del presente.
Ni
siquiera entre nieblas
llega
desdibujado
el
trance alentador
que
transformaba en música presagios.
Como
una gran corriente se evidencia el ayer
electrizado
y mustio por su incapacidad
de
hacerle caminar,
ni
milagrosamente,
a
motivos vitales y hasta alados.
Es tal
la sensación
de esta
planicie alzada por el pasado yerto
que nos
lleva a sentir todo agotado,
a
descubrir que el cielo de las cosas
no es
sólo su razón
sino
también la causa de su muerte
hasta
hacerme evidente que el ayer
es un
río disuelto en la historia del mar
que
conserva el pasado en brazos de lo inerte.
SIN
REDES PARA EL TIEMPO
Son
legión los momentos ya vividos
sin
historia, ni luz que los defina.
Son
sólo un sucederse,
como el
agua del río hacia la mar,
igual
que música monótona,
incapaz
de legarnos
una
canción con nombre y apellidos.
Así
pasan las horas en turbamulta anónima
sin la
instantánea
que
retenga su curso y nos desvele
qué plenitud
o grado indiferente
configura
la imagen del instante.
Tan
iguales han sido tantos días
que en
el ayer mantienen
su
estatura idéntica,
o más
aún su rostro sin figura,
como
página abierta que nos muestra
la
impotencia del tiempo para darnos
el milagro
a la luz
que
guió el nacimiento
de este
instante que ahora se presenta
sin
rostro, ni razón
para
que el tiempo pueda devolvernos
su
imagen atrapada entre sus redes.
¿DE QUÉ
ME SERVIRÁ PODER DESENTRAÑAR LO MISTERIOSO?
Si en
mi intento lograra
descorrer
el telón
y poner
en escena
tanto
escozor latente, insatisfecho,
catapultado
al máximo, que aduenda
la
palabra misterio;
tal vez
conseguiría
dar
nombre y apellidos,
iluminar
los rostros
de esos
extraños seres
que amartillan
con fuerza lo inefable,
y que
me hacen vivir el laberinto
que me
abriera sus puertas
y con
su imán lograra
embarcarme
en su mundo;
pero
tanta evidencia,
tanto
desvelamiento
lograrían
tan sólo
que mi
insatisfacción y mis incógnitas
quedaran
reducidas a habitar
un
reino sin zozobras,
sin la
inquietud hermosa
de un
mar en plena marejada.
CAMPO
DE LO IGNOTO
Me
sedujo la fuerza de esa voz
oculta
más allá de sus entrañas,
de esa
voz que corona su esencia
y le
hace caminar como misterio.
Esa voz
que descubro a cada paso,
que
siempre me sorprende y me cautiva,
que
abre todas las puertas de mi pasmo
y se
instala en mi almena
para
poder lanzar con más impulso
la daga
de mi incógnita
al
centro inaccesible, acorazado
por su
razón de ser.
Pero
vuelve de nuevo su presencia
y todos
mis sentidos y mi espíritu
navegan
en su barca, en busca
de ese
hálito que anima su existencia
y pone
en movimiento
mis
aspas indagantes
hasta
ser engullido por lo ignoto.
DE NADA
SIRVE TENDER TRAMPAS AL MISTERIO
Construir
un poema con tejado de vidrio,
para
que pueda el sol
indagar
si su fuerza
seduce
con su luz y su calor
el
latido encerrado en el misterio,
martillea
a mi espíritu y lo embarca
en la
misión hermosa e inalcanzable
de
lograr lo imposible.
El
poder señalar la desazón,
con que
aguza mi mente y la introduce
en este
laberinto
sin un
indicador
que
muestre la salida,
espolea
al deseo y catapulta
las
aspas del molino a hacerse interrogación.
Y así
emprendo un camino que no acaba jamás
pues la
palabra fin
no
figura en su vocabulario.
Mantiene
su existencia,
encerrada
con llave,
pues no
ha mostrado nunca su contorno
y se
asienta segura
en
nuestra inteligencia
con
fuerza de axioma,
haciéndonos
palpable
que es
inútil brindarle un tejado de vidrio
pues su
razón de ser
es
esquivar las trampas.
¿DÓNDE
HALLAR EL PERFUME DEL MISTERIO?
¿Dónde
encontrar un atlas
con los
ríos azules
y
montañas marrones
que
reproduzcan, con exactitud
o entre
nieblas,
el mapa
del misterio?
¿Dónde encontrar
sus limites
vendavales
o cierzos,
que
marquen su presencia
en el
termómetro?
¿Dónde
hallar una brizna o una señal
que
libere esta angustia
que me
invade
como
única respuesta
a este
deseo de describir
su
perfume o el dibujo
de su
forma?
TU
BEBEDIZO AZUZA MI DESEO
Tu
bebedizo ofreces en bandeja,
a mis
ojos sedientos,
envuelto
con la magia atrayente
de la
fosforescencia de fuegos de artificio
que
seducen mi espíritu hábilmente
hasta
instalarme entero
en este
yermo,
tan
similar a un páramo
sin
pozos, ni fontanas, sin oasis,
donde
abrevar pudiera
este
batir de alas
en
busca de un cobijo o de un viento
que
mueva con su propio impulso
este
indagar constante
de
todas las pisadas
que
conducirme puedan
al
reino fascinante y aduendado
por todos
los enigmas que me abocan
a
entregarme a esa pira incandescente
como
una mariposa desnortada
por el
dios laberíntico y nutricio
que
subyuga lo mismo que lo etéreo.
EL
MISTERIO ES LA HERRUMBRE DEL FRACASO
Hubo un
tiempo lejano
en que
Cuenca se alzaba entre campanas,
aupada
por la gracia y la fascinación
que
aquietaba mi pasmo.
El
paisaje era nítido
y
creían mis ojos sin temor
transmitir
el contorno de tan bella figura.
Mas
pasaron los años
y la
visión de Cuenca
inauguró
en mi espíritu
la inquietante
zozobra,
y
llevando a mi emoción y pensamiento
a
navegar sus largos corredores
hasta
izar en mi pecho la bandera
de que
la herrumbre de lo misterioso
me ha
dejado sentidos y deseo
anegados
por el
fuerte sabor de la derrota
de no alcanzar
jamás
una
definición que nos desvele
el
color de los ríos
que la
elevan y muestran
habitada
de duendes
sin que
lograr podamos
transmitir
otra cosa que no sea
el
fracaso total
al
querer intentarlo.
MISTERIO
DIOS
Reúne
esa palabra todo el fuego
capaz
de encandilar cualquier pregunta
que se
adentre en la sima del misterio.
Mi
incógnita percibe que se agranda
en el
ansia aumentada por la sed
de
todos los rincones de mi espíritu
con
fuerzas levantadas por lo ignoto.
Queda
mi expectación interrogando,
privada
de la lluvia con semilla
y mis
brazos caídos por la extraña
sensación
de palpar que Dios se esconde
en el
límite exacto
y
encerrado en el círculo
de la
interrogación.
No obstante
mis preguntas se levantan
rebeldes,
obstinadas y me fuerzan
a
arrojar en el mar todos los dardos
con las
puntas dispuestas a extraer
un
átomo de luz o de respuesta.
Está la
búsqueda orquestada
preparadas
las trampas, y las huellas
intentaré
atraparlas
con
caminos de nieve.
Tal vez
puedan servirme de escalera
e
instalado en la copa del misterio
se haga
evidente en mí
no tan
solo la llama
de su
existencia
y su
deslumbramiento
sino el
poder cruzar esa frontera
donde
se estrellan las indagaciones.
Por eso
martilleo sin descanso
la roca
inconmovible del misterio
hasta
quedar exhausto,
con los
puños sangrando
hasta
hacerme palpable
que
sólo Dios
es el
dueño y señor
que se
transcribe y vuelve luz
en el círculo
ígneo del misterio.
EL
MISTERIO APRISIONA
El
misterio aprisiona
con su
silencio inerte,
zarandea
mi espíritu
y me
empuja a pisar el umbral
donde
la sombra
priva
de eco
a este
temblor que intenta
agarrarme
a un resquicio
que
libera mi noche
de
tanto miedo alzado
por el
misterio.
HERIDA
DEL MISTERIO
No
tiene forma
y sin
embargo informa,
no
tiene voz
y sin
embargo habla,
carece
de color
y sin
embargo deja
herida
la pupila
de
oscuridad y noche.
MUNDO
UTÓPICO
Me escuece
este deseo de lograr
desentrañar
el código de un mundo
compuesto
de fonemas
que mi
imaginación
no
puede precisar.
Hundo
mis redes y mi cuerpo absorto
por si
pudiera con la fantasía o los sentidos
dar
cuenta de su sol o de sus duendes.
Pero mi
intento es vano,
pues
sólo afirmar puedo
que
estuve en su corriente,
que sus
peces me hicieron
presentir
el dolor
de un
mundo que me deja
en la
imaginación y los sentidos
tan
sólo la constancia
de que
mi cuerpo estuvo
inmerso
en su fluir
y que mi
fantasía recuerda que unos peces
sin
forma, ni color
entretejen
su mundo inaccesible
hecho
de telaraña y utopía.
INDEFENSION
Desde
siempre sentí
algo
más que deseos de embarcarme
en la
guerra incitante convocada
por la
palabra Dios
y
tantas otras voces religiosas,
portadoras
de luz,
si
dejas que se asienten
sobre
la plataforma de la fe.
Pero
saberme inmerso en tanta llama
no
acallan mis preguntas obstinadas,
pues
vuelven nuevamente
a
disparar sus dardos
con la
hermosa intención de desvelar
la
entraña que sustentan y responden
a la
alucinación fascinadora,
a este
deslumbramiento que me deja sin voz,
y que
me obliga
a
constatar, sin más,
que he
estado en esa hoguera
sin
poder añadir otro detalle.