Panorama político de la
España republicana.
El
panorama aparece complicado por el gran número de partidos políticos, de todo
signo, que existieron durante este período, en contraste con la simplicidad de
la época anterior.
a)
Partidos de derecha.
JONS (Juntas de
Ofensiva Nacional Sindicalista). Surgida en 1931, dirigida por Onésimo Redondo
y Ramiro Ledesma.
Falange. Fundada por José Antonio Primo de Rivera –hijo del
dictador-grupo políticamente muy minoritario (en las últimas elecciones ni
siquiera lograron tener un solo diputado en las Cortes), aunque de mayor
presencia callejera. Acaso su fama provenga más del uso que de ella hizo el
franquismo que de lo que significó en la II República, pues su programa político
era claramente revolucionario, muy alejado de lo que posteriormente serían la
Falange Tradicionalista de Franco. Fusionados con las Juntas
Ofensivas Nacional Sindicalistas de Onésimo Redondo, se
constituirían las FE de las JONS, finalmente ilegalizadas por su
hostilidad hacia la República. Primo de Rivera acabaría siendo encarcelado y,
con el estallido de la Guerra, fusilado.
Carlistas. Monárquicos tradicionalistas, se negaban a aceptar el
régimen republicano y, encabezados por Manuel Fal Conde, organizaron grupos de
choque paramilitares formados por cientos de hombres armados y entrenados.
Renovación Española. Grupo
creado en 1933 que reunía los monárquicos alfonsinos. Algunas de sus características
ideológicas posteriormente inspiraron al Estado franquista: voluntad de acabar
con la República recurriendo con un golpe de fuerza; rechazo de la democracia y
del sufragio universal; defensa del autoritarismo cuasi fascista; exaltación de
la grandeza de España “como brazo de Dios” y tradicionalismo católico.
Los dirigente de RE pertenecían a la aristocracia y a medios
financieros, bancarios, industriales y latifundistas. Muchos de ellos habían
sido colaboradores del general Primo. Entre sus simpatizantes se encontraban
Calvo Sotelo y el intelectual Ramiro de Maeztu.
Derecha
Liberal Republicana.
Partido
en el que se dieron cita algunos elementos del caciquismo monárquico, y abogaba
por una República muy moderada, apartada de cualquier intento seriamente
renovador. Eran sus principales dirigentes Niceto Alcalá Zamora, antiguo
ministro alfonsino, y Miguel Maura. Tras su disolución, aparecería el Partido
Progresista, también bajo el liderazgo de Alcalá Zamora.
CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas). Partido
formado en torno al partido Acción Popular de
Gil Robles y Derecha Regional Valenciana de Luis Lucía en octubre de
1932 con la intención de unir fuerzas contra la
política de Azaña.
Encontramos
tres puntos básicos en su programa político: Primero, el conservadurismo y la
defensa de la iglesia católica, la educación religiosa, el Ejército y la
familia (se oponían al divorcio y consideraban que el lugar natural de la mujer
era el hogar); en segundo lugar, la oposición a la reforma agraria y a los
avances del socialismo que amenazaba el sistema capitalista y la propiedad
privada; por último, rechazaban completamente las reivindicaciones de los
nacionalistas catalanes y vascos.
La CEDA fue numéricamente muy poderosa, llegando a contar con 700.000
afiliados. Estaba liderado por José María Gil Robles, un político enérgico y
autoritario que en sus exaltados discursos se acercaba en ocasiones a posiciones
antidemocráticas (“haremos desaparecer al Parlamento si no se somete”,
“vamos a conquistar el poder como sea”).
b)
Partidos de centro.
Partido
Republicano Radical. La defensa del orden, el temor al movimiento obrero
revolucionario y la voluntad de frenar cualquier reforma socioeconómica
excesiva o profunda eran sus señas ideológicas principales. Sus apoyos
sociales se encontraban entre la media y pequeña burguesía. El viejo Alejandro
Lerroux, que ya había abandonado el anticlericalismo furibundo, continuaba
siendo su líder y llegó a ser jefe de gobierno varias veces entre 1933 y 1935.
c)
Partidos de izquierda.
Partido
Radical Socialista. Acción Republicana.
Este partido progresista y pacifista, que repudiaba todo extremismo,
alcanzó acuerdos políticos con el PSOE para impulsar un ambicioso programa de
reformas (agricultura, educación, sanidad, fuerzas armadas y autonomías
regionales).
Fundada
durante la dictadura de Primo de Rivera por Manuel Azaña como un punto de
encuentro de las diversas tendencias republicanas. Simpatizaron con ella
numerosos intelectuales de la talla de Unamuno, A. Machado, Gregorio Marañón o
Blasco Ibáñez. En 1929 sufrió una escisión, de la que aparecería el Partido
Republicano Radical Socialista, de miras más izquierdistas,
con Marcelino Domingo y Álvaro de Albornoz.
Su
principal dirigente era Manuel Azaña, alma de la II República, gran
intelectual y extraordinario orador. Fue ministro de Guerra en el Gabinete
provisional de 1931, jefe de Gobierno entre 1931 y 1933 y, posteriormente,
presidente de la República desde 1936.
Acción Republica recibía el apoyo electoral de las clases medias de las
grandes ciudades. En 1934 este partido político y el Partido Radical-Socialista
se fusionaron formando Izquierda Republicana.
PSOE. Fundado por Pablo Iglesias en los últimos años del siglo
XIX, (por aquel entonces) de ideología marxista, y de enorme peso en la vida
republicana.
Muy
poderoso en estos años, obtuvo 116 diputados en las elecciones de 1931, 58 en
1933 y 99 diputados en 1936. Dirigentes suyos fueron primeras figuras de la vida
política, tales como Julián Besteiro, Fernando de los Ríos e Indalecio
Prieto. El sindicato ligado al PSOE,
la Unión General de Trabajadores,
liderada por Largo Caballero, fue, junto con la anarquista CNT,
el más importante de la República.
PCE. Revolucionario, prosoviético e insignificante numéricamente,
ya que sólo consiguió 400.000 votos en las elecciones de 1933. Entre sus
dirigentes más destacados cabe señalar a José Díaz y a Dolores Ibárruri Gómez,
Pasionaria.
Anarquistas. Indiferentes a la legalidad democrática republicana
y dispuestos siempre a la insurrección revolucionaria
y al enfrentamiento contra derechistas y fuerzas de orden público. No se
organizaron nunca como partido político y sí como sindicato: la CNT. Su
peso fue grande durante la Guerra Civil.
d) Partidos nacionalistas y regionalistas.
PNV.
Conservador
y católico. José Antonio Aguirre, uno de sus más destacados líderes se
convertirá en 1936 en el primer lehendakari del gobierno vasco.
Partido Galeguista. Fuerza gallega autonomista de izquierda.
Lliga Catalana. Era la antigua Lliga Regionalista que se vio
desplazada por Esquerra Republicana de Catalunya, el partido mayoritario. Tuvo
un escaso peso ya que el electorado le achacaba la colaboración con la Monarquía.
Fracasó en las elecciones del 31 y se reorganizó en el 32 donde adoptó el
nombre de Lliga Catalana. Desapareció
definitivamente de la escena política republicana tras el fracaso de las
elecciones de febrero de 1936.
Esquerra Republicana de Catalunya. Partido izquierdista y nacionalista exaltado que dominaba la escena política catalana. Liderado por Francesc Macià y Lluis Companys, ambos fueron presidentes de la Generalitat.