Documentos.
Documento
37.
Estatutos de la Joven Italia.
1º La Joven
Italia es la hermandad de los Italianos que creen en una ley de Progreso y de
Deber; éstos, convencidos de que Italia está llamada a ser una Nación, de que
puede hacerse con sus propias fuerzas; de que el fracaso de las tentativas
pasadas proviene, don de la debilidad, sino de la insignificante capacidad de
mando de los elementos revolucionarios; de que el secreto de la fuerza está en
la constancia y en la unidad de los esfuerzos, íntimamente asociados en la gran
tarea de hacer de nuevo de Italia una Nación Unida, Independiente y Soberana de
ciudadanos libres e iguales... (...).
2º La Joven Italia es republicana y
unitaria.
Republicana: porque, prácticamente, Italia
no posee los elementos de una monarquía...; porque la tradición italiana es
totalmente republicana; porque estamos forzados... a llamar la atención de los
pueblos..., invocando el principio que hoy en día domina en todas las
manifestaciones revolucionarias de Europa.
La Joven Italia es Unitaria: porque sin
Unidad no hay verdaderamente Nación, porque sin Unidad no hay fuerza (...);
porque el Federalismo, dando rienda suelta a las rivalidades locales hasta ahora
apagadas, retrotraería a Italia a la Edad Media (...)
La Joven Italia no es una secta ni un
partido, sino una fe y un apostolado. Como precursores de la regeneración
italiana, debemos poner la primera piedra de su religión.
4º Los medios de que la Joven Italia
pretende servirse para alcanzar su objetivo son la Educación y la Insurrección...
MAZZINI, G. Manifiesto de
Marsella, fundacional de la Joven Italia (noviembre de 1821) en FOLHEN y
SURATTEAU: Textes d´Histoire Contemporaine, París 1967 , págs. 237-239.
Documento 38.
Las propuestas de Gioberti.
Cuando, por la vía revolucionaria, se lograse acabar
con la división actual de Italia, no se conseguiría por ello la unión
deseada, sino que se abriría por el contrario la puerta a nuevos desórdenes.
Porque la unión política no puede hacer a un pueblo feliz si, en lugar de ser
estable y tranquila, es desordenada y vacilante (...).
Que el Papa sea naturalmente y debe ser efectivamente el jefe civil de
Italia, es una verdad probada por la naturaleza de las cosas, confirmada por la
historia de numerosos siglos, reconocida de nuevo por nuestros pueblos y príncipes,
y solamente puesta en duda desde que los unos y los otros han bebido en fuentes
extranjeras y han traído el veneno a su patria. Y para efectuar esta
confederación no hace falta que el Papa reciba o tome un nuevo poder, sino
solamente que ponga de nuevo en vigor un derecho antiguo, interrumpido sin duda,
pero no abolido, inalienable por su naturaleza, y ejercido varias veces
solamente (...) Indecibles son los beneficios que Italia obtendría de una
confederación política, bajo la autoridad moderadora del Pontífice...
GIOBERTI, V. Del primato morale e civile degli Italiani (1843) en FOLHEN y SURATTEU, op. Cit. Pág. 240.
Documento
39.
Carta de un nacionalista
italiano a Napoleón III.
A Napoleón III emperador de los franceses: ... Cerca del fin de mi
carrera, quiero todavía intentar hacer un último esfuerzo para ayudar a
Italia, cuya independencia me ha hecho atravesar hasta ahora tantos peligros.
Para mantener el equilibrio actual de Europa es preciso volver a la Italia
independiente o apartar las cadenas bajo las cuales Austria la tiene
esclavizada. ¿Pediré yo que, para su liberación, sea vertida la sangre de los
franceses? No, no quiero llegar a esto: Italia pide que Francia no permita a
Alemania apoyar a Austria en las luchas que tal vez en breve se produzcan. Esto
es precisamente lo que Vuestra Majestad puede hacer ahora...-En la prisión de
Mazas, 11 de febrero de 1858.-Felipe Orsini.
En G. DE FREITAS: 900 textos e documentos de História, Lisboa, 1976. Vol III. Pg.160
Documentos
40 y 41.
Víctor
Manuel II y Garibaldi.
Mensaje del rey Víctor
Manuel al general Garibaldi, 1860.
El rey desea que, recibida su carta, conteste V.E. en
seguida en el sentido que se indica y que sabe ser el de V.E.
Dirá que el general está lleno de devoción y reverencia por el rey y
que desearía poder seguir sus consejos, pero que sus deberes para con Italia no
le permiten negarse a socorrer a los napolitanos si estos hacen un llamamiento a
su brazo para librarlos de un gobierno en el cual los hombres leales y los
buenos italianos no pueden tener confianza. No puede, pues, acceder a los deseos
del rey, queriendo reservarse toda su libertad de acción.
Carta (secreta) del rey Víctor Manuel al general
Garibaldi, de 23 de julio de 1860 (Garibaldi recibió esa carta secreta al mismo
tiempo que el siguiente mensaje oficial del rey, del mismo día):
General: sabéis que no he
aprobado vuestra expedición y no he querido tener nada que ver con ella. Pero
hoy la difícil situación de Italia me impone el deber de ponerme directamente
en relación con V.E. En caso de que el rey de Nápoles acceda a la total
evacuación de Sicilia por sus tropas y se obligue a abstenerse de ejercer
influencia sobre los sicilianos y de hacer presión sobre ellos, de manera que
tengan plena libertad para decidir por sí mismos su futuro gobierno, creo justo
renunciar a toda ulterior contra Nápoles. Si sois de otra opinión, me reservo
expresamente toda mi libertad de acción y renuncio a cualquier manifestación
sobre vuestros planes.
La dirección que figuraba en el sobre decía sí: “al dictador General Garibaldi” Recogido en GOTZ, Walter, Historia Universal, t. VIII Liberalismo y nacionalismo (1848-1890), Madrid, Ed. Espasa Calpe. 1934, pág. 142.